Mateo 6:32-33

Mateo 6:32-33

jueves, 5 de junio de 2014

¿Permite la Biblia a los Cristianos adorar en domingo?

¿Permite la Biblia a los Cristianos adorar en domingo?
En el Antiguo Testamento, Dios declaró: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el Séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.” (Ex 20:8-10). Era la costumbre de los Judíos reunirse en los días de reposo o Sabbat, dejar de trabajar y adorar a Dios. Jesús iba a la sinagoga los Sábados a enseñar (Mt 12:9; Jn 18:20) así como también lo hizo el apóstol Pablo (Hch 17:2; 18:4). Así que si en el Antiguo Testamento se ordena guardar los días de reposo y en el Nuevo Testamento vemos a los Judíos, a Jesús y a los apóstoles haciendo la misma cosa, entonces, ¿Por qué adoramos el Domingo?
Primero que todo, de los diez mandamientos enumerados en Éxodo 20:1-17, sólo nueve de estos fueron reformulados en el Nuevo Testamento: seis en Mateo 19:18-19: “Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús le dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Y en Romanos 13:9: “…No codiciarás,…” La adoración a Dios cubre en forma apropiada los tres primeros mandamientos. El único mandamiento que no fue reafirmado fue el relacionado al Sabbat o días de reposo. Más bien, Jesús dijo que Él es el Señor del Sabbat o Días de Reposo. (Mt 12:8).
En la creación, Dios descansó en el séptimo día, pero debido a que Dios es todopoderoso, Él no se  cansa, ni tampoco necesita tomar aliento y descansar; así que, ¿Por qué dicen las Escrituras que Él descansó? La razón es simple y Marcos 2:27 dice: “También les dijo: ‘El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo.’” En otras palabras, Dios estableció el Sabbat o Días de Reposo para que Su pueblo descansara, no porque Él necesitara un descanso sino porque nosotros somos mortales y necesitamos descansar; en éste descanso, nuestros espíritus y cuerpos son renovados.
El sistema de Leyes del Antiguo Testamento requiere que se guarde el Sabbat o Días de Reposo como un todo del sistema moral, legal y sacrificial por el cual el pueblo Judío satisfacía los requisitos de Dios para la conducta, el gobierno y el perdón de pecados. El Sabbat o Días de Reposo fue parte de la Ley en ese sentido. Para poder “permanecer” en el favor de Dios, también se debía guardar el Sabbat, si éste no era guardado, la persona se encontraría entonces en pecado y debía ser castigada. (Lv 20:2; Nm 35:31; Dt 13:1-9; Ez 18:4; Ro 6:23).
Pero debido a la expiación de Jesús, ya no se nos pide que mantengamos la Ley como un medio para nuestra justificación ya que los requerimientos de la Ley fueron cumplidos en su totalidad por Cristo y en Cristo. Ahora, nosotros descansamos de la Ley y no tenemos “Sabbat” o “Días de Reposo” en forma permanente.
¿Somos libres para adorar el Domingo?
Dentro del Nuevo Testamento existe amplia evidencia de que el Séptimo Día o el Sabbat (o Días de Reposo) no es más un requisito.
“Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.” (Ro 14:5-6).
Vale la pena estudiar cuidadosamente toda la sección en Romanos 14:1-12. Las instrucciones aquí son la de que los individuos deben estar convencidos en sus propias mentes acerca de cual día ellos guardarán para el Señor. Si el Sabbat (o Días de Reposo) fue un requisito, entonces la elección no sería del hombre sino de Dios. Para mí, este versículo es suficiente para responder la pregunta más allá de toda duda. Aún más Colosenses 2:16-17 dice:
“Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.”
Note la secuencia de tiempo que se menciona en Colosenses 2:16-17. Un festival se celebra anualmente; una luna nueva es mensual; un Sabbat puede ser semanalmente o puede sucederse cualquier otro día de la semana. Así que si alguien lo está juzgando debido a que Usted adora en el séptimo día, ellos están equivocados. De igual manera, si Usted considera el Domingo sobre el Sábado (Ro 14:5-6), todo lo que necesita hacer es estar convencido en su propia mente de que está en lo correcto.
¿Hay alguna evidencia en el Nuevo Testamento de que los Cristianos se reunían el Domingo?
Hechos 20:7: “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.”
El primer día de la semana es Domingo y en éste día las personas se reunían para adorar. En este pasaje, aunque no necesariamente, fácilmente podemos ver que la iglesia se reunía el Domingo. En esto, existen dos funciones importantes para la iglesia: el partimiento del pan (la comunión) y un mensaje (el de la predicación/enseñanza). Adicionalmente, Lucas incluyó tanto el sistema Romano como el Judío en la forma de contabilizar los días. El sistema Judío era desde la puesta del sol hasta la puesta del sol al día siguiente; pero Lucas también usa el sistema Romano: desde la medianoche hasta la medianoche del día siguiente: Lucas 11:5; Hechos 16:25; 20:7; 27:27. Este es un punto delicado que muestra el sistema Judío para el Sabbat el cual no era de uso exclusivo de Lucas.
Si el Sabbat era mandatorio, ¿por qué el uso del sistema no Judío?
“En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.” (1 Co 16:1-2).
Note aquí que Pablo está indicándole a las iglesias a reunirse el primer día de cada semana y colocar las ofrendas a un lado. Así, el tiempo en el que se instruye para que la iglesia se reúna es el Domingo, el primer día de la semana y éste era el día en que los Gálatas apartaban sus ofrendas para ser recogidas. ¿Es éste un día oficial para la adoración establecido por la iglesia? Usted decide. ¿Aplica hoy en día este versículo a los Cristianos? Definitivamente sí.
“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: ‘Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el ultimo. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las sietes iglesias que están en Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.” (Ap 1:10-11).
El Nuevo Diccionario de la Biblia con relación al termino ‘…el día del Señor…” en Ap 1:10 dice: “Esta es la primera ocurrencia existente en la literatura Cristiana de “te kuriake hemera”. La construcción del adjetivo sugiere que era una designación formal del día de adoración en la iglesia. Tal como esta aparece al principio del siglo 2º” (Ignacio, Epístola a los Magnesianos, 1. 67)
Hoy día y en muchas iglesias el termino “El Día del Señor” es usado para designar el Domingo, lo mismo que fue para la iglesia del 2º siglo.
Espero que la evidencia presentada aquí sea suficiente para mostrarle a Usted que la Biblia no requiere ni nos obliga a que adoremos el Sábado. Si cualquier cosa, tenemos la libertad para adorar el día  que queramos hacerlo (Ro 14:1-12) y nadie deberá juzgarnos con relación al día que guardemos. En Cristo, somos libres y ya no estamos bajo la Ley. (Ro 6:14).
Conclusión
Los Adventistas del Séptimo Día tienen todo el derecho para adorar el Sábado y deberían hacerlo si están convencidos de que lo que están haciendo está bien. Sin embargo, si a algún miembro de cualquier iglesia se le exige que adore el Sábado como señal de que es un “verdadero” Cristiano o para mostrar su “verdadera” redención, en esto, se equivocan, ya que de acuerdo a Romanos 14:1-12 somos libres.

Adicionalmente, los Judíos que habían rechazado a Jesús, continuaron guardando el Sábado. Pero fueron los Cristianos quienes celebraron la resurrección de Jesús el Domingo y fue debido a esto que probablemente fueron llamados a reunirse el primer día de la semana.

Fuente:
http://www.miapic.com/permite-la-biblia-a-los-cristianos-adorar-en-domingo

viernes, 30 de mayo de 2014

                Be Still my Soul
                            Kari Jobe

Be still, my soul, the Lord is on thy side                 Esta quieta alma mía, el Señor esta a tu lado
Bear patiently the cross of grief or pain                 lleva pacientemente la cruz de sufrimiento y dolor
Leave to thy God to order and provide                  Deja a tu Dios que ordene y provea
In every change He faithful will remain                  En cada cambio el permanecerá fiel
Be still, my soul, thy best, thy heavenly friend       Esta quieta alma mía, tu mejor, tu amigo celestial
Through thorny ways leads to a joyful end             A través de caminos espinosos te lleva a un alegre                                                                           final

Be still, my soul, thy God doth undertake               Esta quita alma mía, Tu Dios emprenderá
To guide the future as He has the past                   A guiar el futuro como Él tiene el pasado
Thy hope, thy confidence, let nothing shake           Tu esperanza, tu confianza, que nada las sacuda
All now mysterious shall be bright at last                Todo lo que ahora es misterioso sera brillante al                                                                             final
Be still, my soul, the waves and winds still know     Esta quita alma mía, las olas y el viento aun                                                                                   saben 
His voice Who ruled them while He dwelt below       Su voz de Quien los reina mientras mora abajo

In you I rest, in You I found my hope                     En ti descanso, en ti encuentro mi esperanza
In you I trust, You never let me go                        En ti confío, tu nunca me dejaras
I place my life within your hands alone                   Dejo mi vida solo en tus manos
Be still, my soul                                                    Esta quieta alma mía

Be still, my soul, the hour is hastening on               Esta quieta alma mía la hora se precipita
When we shall be forever with the Lord                  Ciando estaremos para siempre con Él Señor
When disappointed grief and fear are gone             Cuando la decepción, sufrimiento y miedo se                                                                                   hayan ido
Sorrow forgot, love’s purest joys restored              Dolor sea olvidado, el gozo puro de amar este                                                                                 restaurado 
Be still, my soul, when change and tears are past   Esta quieta alma mía, cuando los cambios y las                                                                               lagrimas hayan pasado
All safe and blessed we shall meet at last               Todo a salvo y al bendito conoceremos al final

In you I rest, in You I found my hope                    En ti descanso, en ti encuentro mi esperanza
In you I trust, You never let me go                        En ti confió, tu nunca me dejaras
I place my life within your hands alone                  Dejo mi vida solo en tus manos
Be still, my soul                                                   Esta quieta alma mía

In you I rest, in You I found my hope                    En ti descanso, en ti encuentro mi esperanza
In you I trust, You never let me go                       En ti confío, tu nunca me dejaras
I place my life within your hands alone                  Dejo mi vida solo en tus manos
Be still, my soul                                                   Esta quieta alma mía



miércoles, 14 de mayo de 2014

Un Poco de Leña Para Tus Brasas

                     Un Poco de Leña Para Tus Brasas
                                          John Piper
Todos nos sentimos pequeños.
Eso es porque somos pequeños. John Piper puede parecer como un gran pez en un pequeño estanque evangélico. Pero en el océano del mundo, soy estadísticamente un don nadie.
Pero estamos unidos al Creador del mundo a través de su Hijo Jesús, y somos parte de su propósito global para todas las naciones que no puede ser detenido.
Mientras nos acercamos a la Conferencia CROSS este diciembre, permíteme poner un poco de leña en el fuego de tu esperanza. Estoy orando para que en la conferencia Dios encienda el fósforo.
Toma tres minutos y déjate sentir los asombrosos e invencibles planes para todas las naciones del mundo. Cuando Pablo ha terminado de describir la manera alucinante e indirecta en que Dios salvaría a las naciones, dice, "¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!" (Romanos 11:33). El plan es maravilloso.
Lo que Pablo acababa de decir era: a causa de que las naciones desobedecieron a Dios, El eligió a Israel para sí. Y porque Israel desobedeció, El mostró misericordia a las naciones. Y a causa de la misericordia mostrada a las naciones, la misericordia también vendría a Israel (versículos 30-31). "Porque Dios ha encerrado a todos en desobediencia para mostrar misericordia a todos" (Romanos 11:32).
En todo lo que Dios hace, nunca está haciendo sólo una cosa. El siempre está haciendo miles de cosas cuando sea que hace algo. Así que, no es sorprendente que todos sus actos parezcan complejos e indirectos.
Pero lo que está completamente claro es esto: Dios está persiguiendo a todas las naciones. Y tarde o temprano El las tendrá.
Toma un momento y deja que el propósito de Dios de tener la adoración de las naciones te atrape. Una vez que lo haga, tu pequeña vida será unida a algo masivo.
Deja a un lado por ahora los mandamientos del Nuevo Testamento de hacer discípulos de todas las naciones. Sólo mira a unas pocas de las Exhortaciones,Promesas y Oraciones por las naciones del Antiguo Testamento.
Exhortaciones
Batid palmas, pueblos todos; aclamad a Dios con voz de júbilo. (Salmos 47:1).
Bendecid, oh pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza (Salmos 66:8).
Contad su gloria entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos(Salmos 96:3).
Tributad al Señor, oh familias de los pueblos, tributad al Señor gloria y poder (Salmos 96:7).
Alabad al Señor, naciones todas; alabadle, pueblos todos (Salmos 117:1).
Promesas
Te daré las naciones como herencia tuya (Salmos 2:8; cf. 111:6).
Los pueblos te alabarán eternamente y para siempre (Salmos 45:17).
Se han reunido los príncipes de los pueblos como el pueblo del Dios de Abraham. (Salmos 47:9).
Todas las naciones que tú has hecho vendrán y adorarán delante de ti, Señor, y glorificarán tu nombre (Salmos 86:9).
El Señor de los ejércitos preparará en este monte para todos los pueblos un banquete de manjares suculentos (Isaías 25:6).
Todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios (Isaías 52:10).
Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos (Isaías 56:7).
Llegará el tiempo de juntar a todas las naciones y lenguas, y vendrán y verán mi gloria (Isaías 66:18).
Oraciones
¡Que te alaben los pueblos, Dios mío! ¡Que todos los pueblos te alaben! ¡Que las naciones se llenen de gozo... ¡Que te alaben los pueblos, Dios mío! ¡Que todos los pueblos te alaben! (Salmos 67:3-5)
Póstrense ante él todos los reyes de la tierra; sírvanle todas las naciones (Salmos 72:11).
Sean benditos por él los hombres; llámenlo bienaventurado todas las naciones(Salmos 72:17).
El propósito de Dios de tener la adoración de las naciones no puede ser detenido. "Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré" (Isaías 46:10).
Así que, nunca lamentes tu pequeñez. Como hijo de Dios y emisario de Dios, estás unido a la más grande causa en el mundo. Estaré orando por ti mientras planeas venir a Cross en diciembre. Que la leña sea apilada alto, y que el fuego caiga.
Fuente: http://www.desiringgod.org/blog/posts/some-kindling-for-your-embers?lang=es

Su corazón confía en ella

                           Su corazón confía en ella
                                  Steven Lawson
Para bien o para mal, no hay influencia que afecte más a un hombre que tiene a Dios en su corazón, que su esposa. Ella fomentará u obstaculizará su devoción espiritual al Señor. Ella aumentará su pasión por Dios o le echará agua fría. ¿Qué tipo de esposa incentiva el crecimiento espiritual de su esposo? Proverbios 31:10–31 nos ofrece un perfil de la esposa que es digna de la confianza de su esposo. Esta mujer es la personificación de la verdadera sabiduría de Dios, haciendo que el marido confíe plenamente en ella.
"Mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Su valor supera en mucho al de las joyas" (Prov. 31:10). Una esposa tan buena es difícil de encontrar. La palabra hacendosa (hayil) puede significar “fortaleza, capacidad, valor o dignidad”. Esta mujer es un ejemplo de cada una de estas cualidades, pues tiene una gran capacidad, un carácter noble y un fuerte compromiso con Dios y su familia. Sólo Dios puede otorgarnos una mujer tan hacendosa: “Casa y riqueza son herencia de los padres, pero la mujer prudente viene del Señor” (Prov. 19:14). “El que halla esposa halla algo bueno y alcanza el favor del Señor” (Prov. 18:22). Esta mujer virtuosa es un regalo inestimable de parte de Dios.
No es de extrañar que “en ella confía el corazón de su marido” (Prov. 31:11). En ella tiene fe el esposo porque “ella le trae bien y no mal todos los días de su vida” (Prov. 31:12). Ella aporta sus fortalezas al matrimonio, cada una de las cuales está especialmente diseñada para servir de complemento a las debilidades del esposo. Sus dones se convierten inmediatamente en las ganancias de él y, ¿le ofrece tanto que le hace confiar en ella?
Su servicio
En primer lugar, esta extraordinaria esposa le sirve incansablemente. No se queda sentada sin hacer nada, con mucha determinación “busca lana y lino” y ofrece “con agrado sus manos” (Prov. 31:13) para hilar y crear el material. Ella es “como las naves de mercader” (Prov. 31:14), se lanza a la búsqueda de las mejores telas, al mejor precio para realizar las mejores prendas. Esta esposa abnegada “se levanta cuando aún es de noche” (Prov. 31:15) y prepara el alimento para su familia. Es una excelente administradora, supervisa a "sus doncellas" ya que sirven junto a ella en la casa.
Su éxito
En segundo lugar, esta emprendedora mujer hace uso de su buen juicio en sus múltiples relaciones. Astutamente "evalúa un campo" y luego lo compra. Ahí planta una “viña” (Prov. 31:16). Debido a su “fuerte” (Prov. 31:17) determinación, asegura un ingreso disponible para su familia. Esta relaciones comerciales le generan “ganancias” (Prov. 31:18), proporcionándole recursos adicionales para compartir con los demás. Trabaja bien de “noche” con su “rueca” y “huso” (Prov. 31:19) para hacer prendas de vestir para su familia.
Su sacrificio
En tercer lugar, esta diligente mujer da con generosidad al “pobre” y al “necesitado” (Prov. 31:20). Conforme se acerca la “nieve”, también le da a su familia. Planea con antelación y hace prendas de vestir "escarlata" (Prov. 31:21) para su familia. No escatima en esfuerzos ni gastos para dar lo mejor que puede. Luego de proveer a los demás, esta trabajadora mujer hace “mantos” y vestidos “para sí” con “lino fino y de púrpura” (Prov. 31:22). Su capacidad para dar prendas costosas es una prueba clara del favor de Dios en cuanto a sus labores.
Su inteligencia
En cuarto lugar, sus muchas virtudes mejoran la posición de su esposo en "las puertas" (Prov. 31:23) en donde los líderes de la ciudad se reúnen. Con profunda inteligencia, esta hacendosa esposa "hace", "vende" y "provee" (Prov. 31:24) sus bienes. A pesar de ser muy competente, no compite con el liderazgo de su esposo, pero subyace en ella por medio de su humilde sumisión - y todo el mundo lo sabe.
Su fortaleza
En quinto lugar, esta valiosa mujer mira hacia el futuro con "fuerza" y "dignidad" interior (Prov. 31:25). A pesar de que se anticipa a muchos desafíos, “sonríe” (Prov. 31:25) con una confianza positiva en el cuidado providencial del Señor. Ella permanece expectante a que el suministro de los cielos satisfacerá todas las necesidades de su familia. Como las personas buscan su consejo, les habla con palabras de "sabiduría" y "bondad" (Prov. 31:26). A pesar de encontrarse ocupada fuera del hogar, ella no descuida "su casa" (Prov. 31:27).
Su supremacía
En sexto lugar, ella es tan buena madre que cuando sus hijos observan lo hacendosa que es, "la llaman bienaventurada" (Prov. 31:28). Su esposo ve en la crianza los rasgos de su carácter y "la alaba". Y entre las mujeres él presume de eso, "[ella] las supera a todas" (Prov. 31:29). Ante sus ojos, no hay nadie que pueda afirmar legítimamente ser igual a ella.
Su espiritualidad
En séptimo lugar, la verdadera grandeza de esta mujer es su devoción espiritual. Ella “teme al Señor” (Prov. 31:30). La “gracia” y la “belleza” por sí solas son “engañosas” y “vanas”. Su verdadero atractivo para él es su reverencia a Dios. Incluso los líderes de la ciudad "la alaban" en las "puertas" (Prov. 31:31), reconociendo la integridad de su vida. Su esposo valora su fidelidad y laboriosidad. Él es el más afortunado de los hombres.
No es de extrañar que su esposo confíe en ella. Que Dios sea parte de su vida la hace digna de su plena confianza. En todo sentido, ella es “la corona de su marido” (Prov. 12:4). Sólo Dios puede proporcionar una compañera tan hacendosa.
¿Te ha dado el Señor una esposa tan hacendosa? ¿Puedes ver cómo está especialmente diseñada para ti? ¿Puedes reconocer como ella ha aumentado tu eficiencia para el Señor? Entonces, agradece a Dios por esta gran mujer en quien confía tu corazón.
Fuente: http://es.gospeltranslations.org/wiki/Su_coraz%C3%B3n_conf%C3%ADa_en_ella

miércoles, 9 de abril de 2014

El por qué los Apócrifos no pertenecen a la Biblia

El por qué los Apócrifos no pertenecen a la Biblia

Los Católicos y Protestantes no están de acuerdo con relación al número exacto de libros que pertenecen a las Escrituras del Antiguo Testamento. La disputa es acerca de siete libros, los cuales son conocidos como Apócrifos: 1º y 2º Macabeos,  Sirá (Eclesiástico), Sabiduría (Sabiduría de Salomón), Baruc, Tobías, Judit, y adiciones a Daniela y Ester.1 Sin embargo, existe un número de razones del por qué los libros Apócrifos no deberían ser parte del Canon o de los escritos estándares de la Escritura.

Rechazo de Jesús y los Apóstoles

1. Definitivamente, no existe ninguna cita de los Apócrifos mencionada por Jesús o por los apóstoles. Aunque puedan existir algunas menciones indirectas a los Apócrifos en el Nuevo Testamento, no hay declaraciones hechas con autoridad como: “Así dice el Señor”, “Así está escrito” o, “La Escritura dice”.  Más bien, en el Nuevo Testamento existen referencias a los “pseudoepígrafos”, literalmente “falsos escritos.” (Jud 14-15), citas de fuentes paganas como en Hechos 17:22-34, pero ninguna es mencionada como Escritura y son de hecho, rechazadas por  el Catolicismo Romano. Los escritores del Nuevo Testamento sí citan al Antiguo Testamento numerosas veces (Mateo 5; Lc 24:27; Jn 10:35), y usan frases tales como: “Así dice el Señor…”, “Oísteis que fue dicho…”, “También fue dicho…”, “La Escritura dice…” o,  “…esto es lo dicho por…”, indicando de esta manera, la aprobación por parte de ellos, de esta Escritura.
2. Jesús, en forma implícita, rechazó los Apócrifos como Escritura al referirse a todo el Canon Hebreo aceptado como Escritura: “desde la sangre de Abel [Gn 4:8] hasta la sangre de Zacarías [2 Cr 24:20], que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación.” (Lucas 11:51. Compárese con Mateo 23:35).
Abel fue el primer mártir del Antiguo Testamento en el Libro de Génesis, mientras que Zacarías fue el último en el Libro de Crónicas. En el Canon Hebreo, el primer libro fue Génesis y el último fue Crónicas. Estos son los mismos libros que los 39 aceptados comúnmente hoy día por los Protestantes, pero arreglados de forma diferente. Por ejemplo, los 12 profetas menores ―desde Oseas hasta Malaquías― estaban contenidos en un libro. Esta es la razón del por qué hoy existen sólo 24 libros en el Canon Hebreo. Jesús, al referirse a Abel y Zacarías, estaba favoreciendo todo el Canon de la Escritura Hebrea el cual incluía los mismos 39 libros que los Protestantes aceptan hoy día. Por lo tanto, Jesús, de forma implícita, rechazó los Apócrifos como Escritura.

Rechazo de parte de la Comunidad Judía

3. De acuerdo a Romanos 3:2, los “oráculos de Dios” fueron dados a los Judíos y ellos rechazaron los Apócrifos del Antiguo Testamento como parte de la revelación inspirada. En interesante anotar que Jesús tuvo muchas discusiones con los Judíos, pero nunca lo hizo con relación a la magnitud de la revelación inspirada de Dios.2
4. Los rollos del Mar Muerto no suministran ningún comentario de los Apócrifos, pero sí lo hacen de algunos de los libros Judíos del Antiguo Testamento. Esto probablemente indica que la comunidad Judía de los Esenios no los tuvieron tan altamente en consideración como los libros Judíos del Antiguo Testamento.
5. Muchos antiguos Judíos rechazaron los Apócrifos como Escritura. Por ejemplo, Filo nunca los citó como parte de la Escritura. Josefo, rechazó en forma explícita los Apócrifos enumerando los libros del Canon Hebreo a 22.3De hecho, la comunidad Judía reconoció que los dones proféticos habían cesado en Israel antes de que los Apócrifos fueran escritos.

Rechazo por muchos en la Iglesia Católica

6. La Iglesia Católica no siempre aceptó los Apócrifos. Sin embargo, estos no fueron oficialmente aceptados sino hasta 1546 en un concilio universal conocido como el Concilio de Trento. Esto sucedió más de un milenio y medio después de que los libros fueron escritos y fue una reacción de venganza contra la Reforma Protestante.4
7. Muchos Padres de la Iglesia, rechazaron los Apócrifos como Escritura, utilizados algunas veces en devocionales. Por ejemplo, Jerónimo, el gran erudito y traductor de la Vulgata Latina, rechazó los Apócrifos como parte de la Escritura, sin embargo, y supuestamente debido a la presión de Roma, realizó una rápida traducción de los mismos. De hecho, algunos padres de la Iglesia como Orígenes, Cirilo de Jerusalén y Atanasio junto con Jerónimo, rechazaron estos libros.
8. Los libros Apócrifos fueron colocados en la Biblia antes y obviamente, después del Concilio de Trento; pero los mismos fueron colocados en una sección separada ya que no tenían una misma autoridad. Sin ser inspirados, los mismos eran utilizados con propósitos devocionales.

Falsas Enseñanzas

9. Los Apócrifos contienen un número elevado de falsas enseñanzas (ver: Errores en los Apócrifos). (Si desea investigar más, revise las siguientes referencias: http://www.newadvent.org/bible.)
  • La orden de utilizar magia (Tobías 6:5-7).
  • El perdón de pecados por el sólo hecho de dar limosnas (Tobías 4:11; 12:9).
  • Ofrecer dinero por los pecados de los muertos (2º Macabeos 12:43).

No Son Proféticos

10. Los libros Apócrifos no comparten muchas de las características de los libros Canónicos: No son proféticos, no existe en ellos ninguna confirmación sobrenatural de las obras de los escritores apócrifos, no existe profecía alguna dada por el Señor, no existe ninguna verdad Mesiánica revelada, tampoco existe alguna fuente en los libros proféticos que los cite como libros revelados/inspirados por Dios. Finalmente, estos libros reconocen que no había ya más profetas en Israel al momento de ser escritos (Compare 1º Macabeos 9:27; 14:41).

Fuente:
http://www.miapic.com/el-por-que-los-apocrifos-no-pertenecen-a-la-biblia

¿Quien dices que soy? por John MacArthur‏

¿Quién dices que soy?


Con esta breve pregunta, Jesucristo confrontó a Sus seguidores con el tema más importante que jamás habían enfrentado. Él había pasado bastante tiempo con ellos y había hecho declaraciones impactantes de Su identidad y autoridad. Y tú…¿quién dices que es Jesús? Tu respuesta determinará no sólo tus valores y tu estilo de vida, sino también tu destino eterno. Considera lo que la Biblia dice acerca de Jesús.

JESÚS ES DIOS

Cuando Jesús estuvo en la tierra hubo mucha confusión acerca de Quién era Él. Algunos pensaron que era un hombre sabio o un gran profeta. Otros pensaron que estaba loco. Y otros permanecieron indecisos o indiferentes. Pero Jesús dijo: “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30). Eso quiere decir que Él decía ser nada menos que Dios en carne humana.

Hoy en día mucha gente no entiende el hecho de que Jesús declarara ser Dios. Estas personas son felices pensando que Él era poco más que un gran maestro moral. Pero aún Sus enemigos entendieron las declaraciones que Él hizo de Su deidad, por esta razón ellos trataron de apedrearlo hasta matarlo (Juan 5:18; 10:33) y eventualmente lo crucificaron (Juan 19:7).

Un escritor llamado C.S. Lewis escribió: “ Tú puedes tacharlo de necio, tú puedes escupirle y matarlo como a un demonio o tú puedes caer a Sus pies y llamarlo Señor y Dios. Pero no salgamos con ideas absurdas de que Él fue un gran maestro. Él no nos ha dejado abierta esa posibilidad. Esa nunca fue Su intención” (Mere Christianity [Macmillan, 1952], pgs.40-41).

Si las declaraciones Bíblicas de Jesús son verdaderas, ¡Él es Dios!

JESÚS ES SANTO

Dios es absoluta y perfectamente santo (Isaías 6:3), por lo tanto Él no puede cometer o aprobar el mal (Santiago 1:13).

Como Dios, Jesús poseía todo elemento de la persona de Dios. Colosenses 2:9 dice, “En él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.” Él era perfectamente Santo (Hebreos 4:15). Sus mismos enemigos no podían probar acusación alguna en contra de Él (Juan 8:46).

Dios también requiere santidad de nosotros. Primera de Pedro 1:16 dice: “Sed santos, porque yo soy santo.”

JESÚS ES EL SALVADOR

Nuestra desobediencia a Dios –al no ser santos- nos coloca en una situación en la que nos encontramos en peligro de castigo eterno (2 Tesalonicenses 1:9). La verdad es que no podemos obedecerlo porque no tenemos ni el deseo ni la capacidad de hacerlo. Por naturaleza somos rebeldes contra Dios (Efesios 2:1-3). La Biblia llama a nuestra rebelión “pecado.”

De acuerdo a la Escritura, todo ser humano es culpable de pecado: “No hay hombre que no peque” (1 Reyes 8:46). “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Y somos incapaces de cambiar nuestra condición pecaminosa. Jeremías 13:23 dice: “¿Mudará el etíope su piel y el leopardo sus manchas? Así también: ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?”

Eso no quiere decir que somos incapaces de llevar a cabo actos de bondad humana. Hasta podemos estar involucrados en diversas actividades religiosas o humanitarias. Pero somos absolutamente incapaces de entender, amar o agradar a Dios por nosotros mismos. La Biblia dice: “No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos 3:10-12).

La santidad y justicia de Dios demandan que todo pecado se castigue con la muerte: “El alma que pecare, esa morirá” (Ezequiel 18:4). Para nosotros eso es difícil de entender porque tendemos a evaluar el pecado en una escala relativa, pensando que algunos pecados no son tan graves como otros. No obstante, la Biblia enseña que todos los actos de pecado son el resultado de pensamientos pecaminosos y deseos perversos. Ésa es la razón por la que cambiar únicamente nuestros patrones de conducta, no puede resolver nuestro problema de pecado o eliminar sus consecuencias. Necesitamos ser cambiados internamente para que nuestros pensamientos y deseos sean santos.

Jesús es el único que nos puede perdonar y transformar, y de esta manera, librarnos del poder y de la paga del pecado: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombre en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

Aunque la justicia de Dios demanda la muerte por el pecado, Su amor ha provisto un Salvador, Quien pagó el precio y murió por los pecadores: “… Cristo padeció una sola vez por los pecadores, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3:18). La muerte de Cristo cumplió el requisito que la justicia de Dios demanda y de esta manera, hizo posible que Dios perdonara y salvara a aquellos que creen en Él (Romanos 3:26). Juan 3:16 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Sólo Él es nuestro gran Dios y Salvador (Tito 2:13).

JESÚS ES EL ÚNICO CAMINO ACEPTABLE DE FE SALVADORA

Algunas personas piensan que no importa lo que alguien crea, siempre y cuando la persona sea sincera. Pero sin un objeto válido tu fe no sirve.

Si tú bebés veneno-pensando que es medicina-toda fe del mundo no va a restaurar tu salud. De la misma manera, si Jesús es la única fuente de salvación y estás confiando en alguien ó algo más para tu salvación, tu fe no sirve.

Muchas personas creen que hay muchos caminos para llegar a Dios y que cada religión representa una parte de la verdad. Pero Jesús dijo, “Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Él no dijo que era uno de muchos caminos legítimos para llegar a Dios o el camino a Dios sólo para esa época. Él dijo ser el único camino a Dios-en ese entonces y para siempre.


JESÚS ES SEÑOR

El pensamiento contemporáneo dice que el hombre es el producto de la evolución. Pero la Biblia dice que fuimos creados por un Dios personal para amarlo, servirlo y disfrutar una comunión eterna con Él.

El Nuevo Testamento revela que Jesús Mismo fue Quien creó todo (Juan 1:3; Colosenses 1:16). Por lo tanto, Él también es dueño de y tiene autoridad sobre todo (Salmo 103:19). Eso quiere decir que tiene autoridad sobre nuestras vidas y le debemos devoción absoluta, obediencia y adoración.

Romanos 10:9 dice: “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Confesar a Jesús como Señor quiere decir someterse humildemente a Su autoridad (Filipenses 2:10-11). Creer que Dios lo ha levantado de los muertos quiere decir que confías en el hecho histórico de Su resurrección—el pináculo de la fe Cristiana y la manera en la que el Padre afirmó la deidad y autoridad del Hijo (Romanos 1:4; Hechos 17:30-31).

La verdadera fe siempre está acompañada de arrepentimiento del pecado. El arrepentimiento es más que simplemente sentirnos mal por el pecado. Es estar de acuerdo con Dios en que eres pecador, confesar tus pecados a Él, y tomar una decisión consciente de dejar el pecado y seguir la santidad (Isaías 55:7). Jesús dijo, “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15); y “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” (Juan 8:31).

No es suficiente creer ciertos hechos de Cristo. Hasta Satanás y sus demonios creen en el Dios verdadero (Santiago 2:19), pero no lo aman ni lo obedecen. Su fe no es genuina. La verdadera fe salvadora siempre responde en obediencia (Efesios 2:10).

Jesús es el Señor soberano. Cuano lo obedeces estás reconociendo Su señorío y te estás sometiendo a Su autoridad. Eso no quiere decir que tu obediencia siempre será perfecta, pero esa es tu meta. No hay área de tu vida que rehúses entregársela.

JESÚS ES EL JUEZ

Todos los que rechacen a Jesús como su Señor y Salvador lo enfrentarán un día como su Juez: “Dios…ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos” (Hechos 17:30-31).

Segunda de Tesalonicenses 1:7-9 dice: “Cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluídos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder.”

¿CÓMO RESPONDERÁS?

¿Quién dice la Biblia que es Jesús? El Dios viviente, el Santo, el Salvador, el único objeto válido de fe salvadora, el Señor soberano y el Juez justo.

¿Quién dices tú que es Jesús? Ésa es la pregunta inescapable. Sólo Él puede redimirte—librarte del poder y de la paga de tus pecados. Sólo Él puede transformarte, restaurarte para que tengas comunión con Dios y dar a tu vida propósito eterno. ¿Te arrepentirás y creerás en Jesucristo como tu Señor y Salvador?

 Extraído del libro “La voluntad de Dios”, escrito por el Pastor John MacArthur y publicado por Editorial Mundo Hispano.
http://www.gracia.org/recursos.aspx?article=2&p=a

jueves, 6 de marzo de 2014

Recuperando la feminidad bíblica

"Recuperando la feminidad bíblica" — Por Nancy Leigh DeMoss
En el año 1990 la revista Time le dedicó una edición especial completa al tema de la mujer. La edición especial de ochenta y cuatro páginas presentaba una crónica de la revolución feminista de la generación pasada. Incluía artículos sobre avances revolucionarios tales como “el camino hacia la igualdad”, la psicología de crecer como mujer, los roles cambiantes de la mujer en el mercado de trabajo, la mujer como consumidora, perspectivas de cambio sobre el matrimonio y la familia, y los obstáculos que enfrentan las mujeres que aspiran carreras políticas.
En una sección se incluían los perfiles de “10 mujeres de temple” que habían combinado “talento y empuje” para ser “exitosas” en sus carreras, desde una que era jefe de la policía hasta una artista del rap.
Brilló por su ausencia en toda la edición el reconocimiento a mujeres que han tenido éxito en formas que no están relacionadas con carreras o profesiones, mujeres que han permanecido casadas exitosamente al mismo hombre o que han tenido éxito en criar hijos que están haciendo una contribución positiva a la sociedad.
Tampoco es sorpresa que no se le echaran flores o elogios a ninguna mujer por ser reverente y moderada, o modesta y casta, o gentil y callada; por amar a su esposo e hijos, por mantener una casa limpia y bien ordenada, por cuidar de sus padres ancianos, por proveer hospitalidad, por actos de bondad, servicio y misericordia, o por demostrar compasión por los pobres y necesitados; el tipo de éxito que, conforme a la Palabra de Dios, es al que las mujeres deben aspirar (1 Ti. 5:10; Tit. 2:3-5).
Me chocó el hecho de que aunque la cobertura de la revista Time presentara mujeres en diferentes roles y escenarios, hubo muy pocas referencias al hogar. Las lectoras que han escogido una carrera como “ama de casa” fácilmente pudieron haberse sentido conmocionadas por el solitario artículo sobre las “esposas” insertado en una columna lateral, titulado “Precaución: Trabajo Peligroso”, y con el subtítulo de: “¿En busca de una seguridad económica que le dure toda la vida? No invierta en ser ama de casa”.
Parece ser que la identidad y el valor de la mujer han llegado a corresponderse con su papel en la comunidad o en el mercado. Así es como generalmente se define, se mide y se experimenta su “valor”. En contraste, se asigna relativamente poca prioridad o valor a su rol en el hogar.
El fruto de la revolución
La revolución feminista estaba supuesta a llevar a la mujer a una mayor realización y libertad. Pero no puedo dejar de verme embargada por un sentido de tristeza cuando veo lo que ha sido sacrificado en medio de esta conmoción: la belleza, la maravilla y el tesoro que son el carácter, el llamado y la misión que caracterizan a la mujer.
No debe sorprendernos que el mundo secular esté confundido y equivocado respecto a la identidad y el llamado de la mujer. Pero lo que encuentro preocupante es el grado hasta el cual la revolución descrita más arriba se ha arraigado aun dentro del mundo evangélico.
Vemos el fruto de la revolución cuando conferencistas, autores y líderes cristianos promocionan, ya sea sutil o abiertamente, el propósito de incentivar a la mujer a definir y descubrir su valor en el mercado, en la sociedad o en la iglesia, mientras se minimiza (o hasta en detrimento de) sus roles distintivos en el hogar como hijas, hermanas, esposas y madres, como portadoras y fomentadoras de vida, como cuidadoras, como las que tienen el privilegio y la responsabilidad de formar el corazón y el carácter de la próxima generación.
Vemos el fruto de la revolución en los ojos y el clamor de mujeres que se están ahogando en el atolladero del divorcio en serie, nuevas nupcias e hijos rebeldes; mujeres completamente exhaustas por las exigencias de tratar de hacer malabares con uno o más trabajos, con su función como madres solteras y ser activas en la iglesia; mujeres que están desorientadas y confundidas, que carecen de un sentido de misión, visión y propósito para sus vidas y que están perpetuamente rodeadas de dolor, falta de confianza en sí mismas, resentimiento y culpabilidad.
Sí, la revolución ha llegado a la iglesia. Y cuando sacamos cuenta de las ganancias y pérdidas, no hay duda en mi mente de que las mujeres han sido las perdedoras, así como sus esposos, hijos y nietos, toda la iglesia juntamente con nuestra cultura perdida e incrédula.
Un llamado contrarrevolucionario
Hace algunos años empezó a despertarse en mi corazón un sentido fresco de misión. Desde ese tiempo, el sentido de pesimismo y desesperanza de ser tragada por la revolución ha sido sustituido por esperanza y entusiasmo.
Un estudio sobre el desarrollo del feminismo moderno (el feminismo en sí tuvo su origen en el Jardín del Edén) me impactó con el hecho de que esta revolución masiva no empezó como una revolución masiva.
Empezó en los corazones de un puñado relativamente pequeño de mujeres con un propósito, mujeres con esfuerzos determinados e intencionales.
Mientras consideraba el crecimiento del feminismo moderno, empecé a preguntarme lo que pudiera suceder en nuestros días si apenas un pequeño número de mujeres devotas e intencionales empezaran a orar y a creerle a Dios por una revolución diferente, una contrarrevolución, dentro del mundo evangélico.
¿Qué sucedería si hubiera un “remanente” de mujeres que estuvieran dispuestas a volver a la autoridad de la Palabra de Dios, a abrazar las prioridades y el propósito de Dios para sus vidas y hogares, y vivir la belleza y la maravilla de la femineidad como Dios la creó?
A diferencia de la mayoría de las revoluciones, esta contrarrevolución no exige que marchemos en las calles ni que enviemos cartas al Congreso o nos unamos a una organización más. No nos exige que salgamos de nuestras casas, de hecho, para muchas mujeres es un llamado a que regresen a sus hogares. Sólo exige que nos humillemos, que aprendamos, afirmemos y vivamos el patrón bíblico de la femineidad, y que enseñemos los caminos de Dios a la próxima generación. Es una revolución que tendrá lugar en nuestras rodillas.
Quiero invitarlas a formar parte de esta contrarrevolución, librada no con las armas de la ira, el descontento, la rebelión y el rencor, sino con la humildad, la obediencia, el amor y la oración, creyendo que en el tiempo de Dios los cambios producidos serán más profundos y de un orden superior que cualquiera de los cambios masivos sociopolíticos que nuestro mundo ha vivido en esta generación.